¿Podemos Volver al Futuro?

Debo confesar que estoy sorprendido de la increíble respuesta de la gente en redes sociales celebrando la llegada del personaje de Marty McFly al hipotético año 2015. Pero no debería de estarlo considerando que fue una trilogía que marcó una generación entera. Mi generación.

El ingrediente más relevante de la saga de Volver al Futuro (VAF) es el elemento del viaje en el tiempo, que no era una novedad si consideramos La máquina del Tiempo de H. G. Wells, pero en contraste, VAF ciertamente acertó en el punto de hacer el viaje en el tiempo relevante para nuestras vidas ordinarias, y cómo podemos ser mejores si cambiamos nuestras decisiones pasadas.

Creo que tener la posibilidad de cambiar el resultado de nuestra decisiones lamentables es un sueño de todos que por el momento solo existe dentro de la ciencia ficción.

¿Pero podemos predecir cómo será el futuro en la vida real? ¿O cambiar los eventos del pasado?

Obviamente la primera pregunta suena más posible que la segunda, pero desde un cierto punto de vista yo creo que como civilización hemos desarrollado de manera inconsciente una manera de hacerlo posible, pero el problema es que no estamos consciente de ello.

Si analizamos la primera y segunda película de VAF, la primer entrega lidia con el joven Marty luchando por ayudar a sus padres a ser exitosos de acuerdo a los estándares del Sueño Americano, quiero recalcar que no era un filme sobre “conquistar a la chica” dado que Lorraine ya era madre de Marty desde el comienzo de la cinta, e inclusive sus acciones pusieron en peligro su propia existencia al tentar a su propia madre. La segunda película lidia con Marty viajando al futuro (el distante 2015) para ayudar a su futuro hijo a dejar de ser un perdedor debido a que su futuro yo (El viejo Marty) fue capaz de ayudar a sus padres en la primera cinta pero incapaz de ayudar a su hijo en la segunda, y el viejo Marty terminó convirtiéndose en lo que odiaba tanto de su padre en el primer filme.

Pero, ¿quién es responsable por el pasado y futuro de una persona? De una manera cada quien es el único responsable por su propio pasado y futuro, pero considerando que durante las primeras etapas de nuestra vida somos incapaces de decidir lo mejor para nosotros, nuestros padres son los responsables—en un cierto grado—de nuestro pasado, de la misma manera que nosotros seremos responsables sobre el pasado de nuestros hijos. Podemos hacer cambios en nuestro pasado de una manera colectiva, ayudados por nuestros padres.

¿Pero qué pasa con el futuro?

Creo que la primer cosa a considerar aquí es el hecho de deshacernos de la concepción errónea que cuando algo nos pasa a nosotros, somos los primeros humanos en el mundo en experimentarlo. La realidad es que alguien (si no es que todos) lo habían experimentado antes, y lo más probable es que nuestros padres lo hayan experimentado de una manera o de otra.

En la culturas antiguas, los hombres y mujeres viejos eran considerados las personas más importantes dentro de la tribu debido a que sus experiencias de vida los habían dotado de conocimiento a cambio de muchas cicatrices. Pero el día de hoy esa posición ha sido abolida y el respeto por la figura de los ancianos ha sido olvidado. Ahora los ancianos son un estorbo. Las nuevas generaciones viven en un periodo extendido de adolescencia y batallan, de la misma manera que Marty McFly lo hizo, peleando a su padre (George) y tratando de controlar a su hijo, imponiendo en vez de dando consejo.

¿Por qué tenemos como cultura esta aversión por el consejo de nuestros mayores para prevenir el futuro? ¿Y por qué no cambiamos nuestro pasado colectivo, ayudando a nuestras generaciones venideras en no cometer los mismos errores?

La verdad es que por nuestra naturaleza ambas declaraciones se contraponen y confunden, de la misma manera que en VAF el Doctor Brown en 1955 rechazaba el consejo de su yo del futuro de 1985. Si fuéramos capaces de viajar al pasado y decirnos algo a nosotros mismos, lo más probable es que no nos tomaríamos en serio. ¿Cómo lo sé? Porque nosotros nunca tomamos seriamente a nuestros padres que nos dieron buen consejo viniendo de su pasado hacia nuestro futuro.

Tal vez deberíamos olvidarnos de la idea de viajar en el tiempo.

Parece que no podemos manejarlo.

M. Ch. Landa

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