La película de tú vida

¿Alguna vez has estado en una situación difícil, al borde de tomar una decisión, en la cual tu tomas una opción pero una voz vaga en tu cabeza te dice hacer lo contrario  y terminas ignorándola?

Todos conocemos el resultado de esto, el sentimiento de culpa por ignorar la voz que de alguna manera conocía el resultado y trató de disuadirnos de nuestra decisión. Algunas personas otorgan este poder de clarividencia a la intuición, un sexto sentido, intervención divina, o cualquiera que desees… ¿pero qué tal si te digo que esas voces son nuestras? Producidas por una versión de nosotros mismos bajo diferentes circunstancias, en un lugar distinto… despojados de espacio y tiempo… ¿me creerías?

La relatividad del tiempo es uno de los conceptos más difíciles de verdaderamente entender para la mayoría de la gente. Debido a que es lo opuesto a lo que vivimos en nuestras vidas cotidianas, la línea recta de tiempo. Independientemente si son entusiastas de la ciencia, la gente lidia con el paradigma de la relatividad del tiempo aún en las religiones. Dentro de las creencias Cristianas (y dentro de la mayoría de las religiones monoteístas) se ha dicho que el día del juicio llegará en el cual Dios descenderá de los cielos y juzgar vivos y muertos, con los muertos levantándose de sus tumbas. Y debido a esto, la gente espera el día de juicio como un evento a desarrollarse en el cercano/lejano futuro. Pero también se ha dicho que Dios es omnipresente y para que esto funcione, Dios también debe ser atemporal, lo que significa que él vive la creación y el fin de la misma al mismo tiempo, y el contempla nuestro nacimiento y nuestra muerte al mismo tiempo de igual manera. Así que si eso es verdad, tu tal vez puedas estar sentado al lado de Nerón y Napoleón en el Juicio Final.

Ahora considera esto: ¿Alguna vez has visto una película—de suspenso o horror en su mayoría—en la cual el protagonista se encuentra en una situación de peligro extremo y tu literalmente gritas al televisor esperando que él te escuche? ¿O que tal cuando ves tú deporte favorito y actúas como el director técnico del equipo? ¿Te suena familiar?

Ahora imagina que eres tú el protagonista de la película que tú estás mirando, como lo que está en juego es mayor debido a que uno es el que está en riesgo, tu no gritarías, tu llorarías por llamar tu atención y advertirte a ti mismo de los peligros más adelante.

Una de las pocas cosas certeras acerca de la muerto—basado en los testimonios de la gente con experiencia cercanas de la muerte—es que tu contemplas la película de tu vida entera… ¿Te gritarías a ti mismo contemplándote tomar las malas decisiones que tomaste?

¿Con qué propósito? Te podrás preguntar.

Cuando tu mueres, eres despojado no solo de tu mortalidad pero de igual manera de tu temporalidad. La razón por la que puedes contemplar tu vida entera y regresarla a tu gusto es porque ya no existen las fronteras del tiempo. Las almas pueden volver a mirar su muerte en un accidente automovilístico, el día del nacimiento de sus hijos, el momento del primer beso, y muchos otros momentos de nuestras vidas de manera infinita. La belleza en ello, es que la eternidad se sentirá solo como un instante en ausencia de las fronteras del tiempo.

¿Cómo podemos estar seguros de ello? ¿Alguna vez has escuchado la historia de un fantasma que se manifiesta portando ropas antiguas?

El sentimiento de culpa puede acompañarnos en nuestro viaje a la muerte, y nosotros desearemos comunicarnos con nuestro yo del masado, para advertirle de no desperdiciar nuestra vida, y nuestras voces pueden hacer eco en el tiempo y llegar a nosotros en nuestro día presente. ¿Por qué? Porque de alguna manera la información puede viajar más allá de la consciencia y más rápido que la luz, y la única manera de comunicarnos de una dimensión más alta—o baja—con nuestro yo presente de cuatro dimensiones tal vez solo sea de la forma de una sensación, intuición y las voces vagas que acechan nuestra mente.

Pero nosotros estamos muy ocupados para poner atención a nuestros sentimientos y sensaciones.

¿Por qué habría de preocuparme si lo que importa en este momento es trabajar para hacer dinero y tener una vida decente?

M. Ch. Landa

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