La Butaca Vacía

Hoy fui al cine a ver la tercera entrega de la película “El Justiciero”. Una de las series de acción favoritas de quien me inculcó el amor por el cine desde que era un niño pequeño. Pero a quien, lamentablemente, la llama de la vida se apagó demasiado pronto. Mi madre.

Hoy fui al cine a ver esa película por mí y por ella, como hicimos con las dos anteriores. Con toda la emoción que tenía después de ver el avance, llena de ansias por completar la historia, pero que lamentablemente la película de su vida terminó antes.

Hoy me senté en el cine y miré el asiento vacío a mi lado, recordándola sentada a mi lado. Cuando las luces se atenuaron y el proyector comenzó a funcionar, imbuido de la magia del cine, pude sentirla viendo la película conmigo. Y por un momento, llenando el vacío que dejó su partida.

Y cuando llegó el final y pasaron los créditos, esperé a que las luces disiparan la oscuridad mágica y poder volverme hacia ella, como siempre lo hacía, para preguntarle si le había gustado. Esperando encontrarla sentada a mi lado y decirme “me encantó” con una amplia sonrisa.

Hoy fui al cine a ver la película que mi madre quería ver, pero que nunca pudo. E incluso cuando su asiento a mi lado permanecerá vacío, su lugar en mi corazón estará ocupado para siempre.

M. Ch. Landa

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YOUR LAST DESIRE
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