En el Comienzo

En el comienzo fue la Palabra, y la Palabra fue un color—rojo. Rojo representa la vida y la muerte, ambas unidas en el mismo espacio, una gota de sangre, suficiente para crea una vida, suficiente para traer muerte y sufrimiento tan pronto que realizamos que no somos inmortales.

Nuestra sangre es un ciclo de vida y muerte, el cual en la vida salvaje significa supervivencia. Para nosotros como animales domesticados, se convierte en un problema de conocimiento, consciencia del bien y del mal. Es verdad, a través de nuestras venas corre la sangre que nos hace capaces de crear y destruir, de amar o temer. Nosotros podemos culpar a nuestros genes o nuestros padres por pasar la maldición de la muerte a nosotros, pero la muerte de hoy solo traerá la vida del mañana.

Entonces si estamos predestinados hacia la muerte desde nuestro nacimiento como parte del ciclo, ¿por qué estamos tan enajenados de la muerte?

M. Ch. Landa

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