Y si tu dios te hace pecar… córtalo y tíralo…

Hace unos años, regresaba a casa el gimnasio alrededor de la una de la tarde. Era sábado recuerdo. Y tras la buena sesión de ejercicio que tuve, me encontraba cansado y hambriento—quiero puntualizar que estar hambriento es una de las cosas que me pone de mal humor. El refrigerador estaba vacío, y la idea de hacer la despensa y cocinar algo estaba descartada aún antes de abrir el refrigerador. Así que mis opciones se redujeron a comprar una pizza.

Salí y caminé a la pizzería a dos cuadras de distancia porque no podía esperar los 30 minutos del sistema de reparto.

Cuando iba a medio camino un hombre barriendo la calle me dijo: “¿Has escuchado hablar de Mahoma?”

“Sí,” contesté y el me hizo una serie de preguntas. En un abrir y cerrar de ojos nos encontrábamos discutiendo  y debatiendo sobre asuntos religiosos en una manera muy profunda y abierta que nos sentamos en la banqueta y cuando nos percatamos, cuatro horas habían pasado—que significaban cuatro horas sin comida—, y de hecho no estaba enojado, por el contrario estaba de buenas.

Después de despedirnos, caminé por mi pizza preguntándome: “¿Por qué la gente encuentra ta difícil coexistir con una persona como tú que cree en algo diferente?”

Y hasta este preciso día, aún soy ingenuo y sigo haciéndome la misma pregunta.

 

“Y si tu mano derecha te hace pecar, córtala y arrójala. Porque es mejor que pierdas uno de tus miembros que todo tu cuerpo vaya al infierno.” 

Matéo 5:30 

 

Este es un pasaje de la Biblia muy controversial sin lugar a dudas. Justo como las recientes noticias acerca del conflict de Gaza, y los brotes de violencia al rededor del mundo.

Quiero ser claro antes de comenzar: No soy teólogo, historiados, político. Antropólogo, ni residente de medio oriente pero hasta donde sé, soy un homo sapiens sapiens preocupado por la situación.

Yo nací Cristiano—y digo cristiano porque mi madre me enseño el Padre Nuestro desde que estaba en su vientre—y fue evangelizado antes de tener la oportunidad de elegir. (¿Alguno tiene una historia similar en otra religión?) Ahora pare mí, la Fe es cuestión de elección, y cada quien es libre de escoger las creencias que se acomoden a ti.

Las religiones del mundo proclaman la búsqueda de la verdad, y como el ignorante homo sapiens sapiens que soy, yo cuestiono todo (una muestra es este blog) incluyendo la Fe.

Mi búsqueda de conocimiento—pedazos de verdad que me iluminan a entender el todo dentro de mi limitado e individual punto de vista—me han llevado a leer desde física cuántica y relatividad  general hasta los conceptos más extraños de trascendencia en las religiones.

He encontrado cosas muy interesantes, sujetos, conceptos y eventos que caen en categorías que varían desde explicables por ciencia e historia hasta las inexplicables, un reino que actualmente es exclusivo de la Fe. Existe un debate si la Fe y la existencia de Dios son intrínsecas de los humanos (como proceso bioquímico del cerebro), que pueda explicar nuestro apego y necesidad a ello.

Todo lo que he presenciado, tiene un elemento de verdad y un elemento de incertidumbre. Porque aún las leyes “universales” de Newton no aplican en ciertas regiones del espacio, y la relatividad no sobrevive en el diminuto reino cuántico. A mayor nivel de incertidumbre, mayor es la posibilidad de error.

Puedo entender que la gente considere la Fe, como verdadera. Pero lo que no puedo entender es que la gente erradique la incertidumbre y escojan la Fe ciegamente.

No existe religión en este mundo que tenga un grado de certidumbre para sobrepasar la más elemental de las verdades: Nosotros somos hermanos por ser seres humanos—la misma especie—y la más cercana, certera y tangible cosa que tenemos cercana a un Dios es la madre Tierra. Sin embargo veo a todos preocupados por atender a misa los domingos pero no se preocupan por la contaminación. ¿Por qué habría de importar esto? Porque ningún rezo que hagamos va a erradicar la radiación de Fukushima o desvanecer la isla de basura dos veces el tamaño del estado de Texas que se encuentra en el océano pacífico. Así que si desarrollamos cáncer por la radioactividad, ¿deberíamos culpar a Dios?

Desde esa perspectiva, todo los que se interpone en nuestra coexistencia con nuestros hermanos es un obstáculo y seguramente traerá el infierno sobre la tierra, no porque esté escrito en las profecías, pero porque estamos creando nuestras propias profecías auto-cumplidas.

Si tu Dios—o creencias o autoridades religiosas o grupo o secta—te pide que asesines, que tortures, que inflijas sufrimiento en tus hermanos, que provoques violencia en cualquier forma en vez de paz, yo digo: ¿Podrías detenerte por un segundo y cuestionar tus creencias? ¿Podrías actuar con humildad y aceptar que tal vez no tengas toda la verdad? ¿Podrías actuar como un homo sapiens sapiens y pensar en vez de creer que eres alguna clase de homo superior?

Mucha gente debatirá que el conflicto de Gaza—y la mayoría de los conflictos—son gestados por política y dinero… bueno, las deidades toman muchas formas, como el poder, el dinero, el placer o el deseo, por lo cual todo lo dicho aplica. Todos son inciertos, intangibles e impermanentes, una construcción de la mente después de todo.

Otros debatirán que lo digo porque no es mi propiedad la que está en juego, pero la verdad es que prefiero renunciar a las cosas—como heredar la casa de mis padres por ejemplo—que pelear a mi hermano por ella. De hecho escribí una historia en otra post titulado “La casa Maldita” que expone el tema.

Sé que difícilmente podemos entender un conflicto tan viejo para entender quien lo inició y demasiado complejo para comprender las responsabilidades de cada bando, y yo estaría loco tratando de resolverlo en un blog con un post de mil palabras, pero sí sé que la violencia puede ser evitada porque otra cultura vivió lo mismo… los Tibetanos. Ellos sufrieron opresión y abandonaron sus hogares en vez de pelear. ¿Por qué? Porque ellos entienden la impermanencia de la vida y de las cosas.

En el libro titulado , “El Libro Tibetano de los Vivos y de los Muertos,” Sogyal Rimpoche, cuenta la historia de un Lama que fue el Da Vinci Tibetano, un inventor innato. Solía crear su invenciones y una vez terminadas las destruía. La gente le preguntaba por qué, y el contestaba que “alguien podría perderse en la invención,” debido a las cosas buenas que vienen de ella, alejando a la mente de lo que es realmente importante. Un distractor.

Su naturaleza era ser inventor, y el no rechazaba la naturaleza de su don,  pero esa suficientemente sabio para saber cuál era el verdadero propósito de las cosas, ya que el cuestionaba.

Resumiendo, no importa si crees que el mundo tiene 5,774 años de edad o si tu Dios te recompensará en el cielo con vírgenes que no excreten fluidos por defender su palabra… nosotros no estamos 100% seguros de esos hechos, pero nosotros estamos seguros de que el hombre del otro lado de la trinchera es nuestro hermano. Tal vez nacido de un diferente padre, criado en una tierra distante con diferentes costumbres, pero debajo de todo sigue siendo tu hermano.

No pediré por amor, eso es un cliché, pero por lo menos me gustaría rezar por respeto.

Estoy seguro de que si la gente fuese menos religiosa y más espiritual, este podría ser un mundo mejor.

M. Ch. Landa

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