Vida Tras Vida: Las Innumerables Versiones de Ti Según la Física Cuántica.

El 11 de febrero de 1910, en una noche fría, Sylvie Todd está en labor de parto esperando a que llegue el doctor durante una fuerte tormenta de nieve. Pero el doctor no puede llegar a tiempo y la bebé, Úrsula Todd, muere antes de que pueda respirar por primera vez. Sin embargo, esa misma noche, en una versión alternativa, Úrsula Todd nace y a lo largo de las páginas de la novela Vida Tras Vida, somos testigos de cómo Úrsula Todd crece, pero también cómo muere de manera repetida y de diferentes maneras a lo largo de sus muchas vidas, mientras que experimenta los acontecimientos que rodearon la Segunda Guerra Mundial.

Esta es la premisa utilizada en una de mis novelas favoritas de la autora británica Kate Atkinson, quien pone a prueba la noción de “recurrencia eterna” discutida por el filósofo alemán Friedrich Nietzsche en La Ciencia Jovial:

¿Qué pasaría si algún día o noche un demonio te robara en tu soledad más solitaria y te dijera: “Esta vida como la vives y la has vivido, tendrás que vivirla una vez más e innumerables veces más” … ¿No te arrojas y rechinas los dientes y maldices al demonio que habló así? ¿O alguna vez has experimentado un momento tremendo en el que le habrías respondido: “Eres un dios y nunca he oído nada más divino”?

Pero incluso cuando esta posibilidad suena completamente ficticia, a medida que profundizamos en los estudios de Física Cuántica, la comprensión de nuestra realidad se desdibuja, y no solo la noción de la existencia de innumerables posibilidades en realidades paralelas se vuelve plausible, sino el hecho de que todo podría suceder al mismo tiempo que hablamos nos hace preguntarnos si realmente lo que experimentamos en nuestra vida cotidiana es real.

Entonces, ¿pueden existir múltiples versiones de mí viviendo resultados diferentes a las decisiones que he tomado durante mi vida?

Cuando lanzamos una moneda al aire, hay una posibilidad dividida, 50% para ser cara y 50% para ser cruz. La mecánica cuántica afirma que la moneda estará igualmente en ambos estados hasta que la midamos (retiremos nuestra mano para descubrir el resultado). Esta propiedad se explica como la dualidad onda-partícula, en la cual las partículas sub-atómicas parecen comportarse en todas las posibilidades diferentes hasta que el acto de medir por el observador colapsa el resultado, colapsando ambos resultados paralelos en uno solo que denominamos realidad. Volviendo al ejemplo de la moneda, es como si la lanzáramos al aire, y en lugar de una, dos monedas cayeran sobre el dorso de nuestra mano, una cara y una cruz, y permanecieran así hasta que descubramos el resultado, “colapsando” ambas realidades en una sola. Pero considerando que ambas monedas fueran reales, ¿a dónde iría la segunda moneda después de que se descubre el resultado? ¿A un universo diferente?

Existe una interpretación de la Mecánica Cuántica denominada “Muchos Mundos” que teoriza la posibilidad de que cada vez que ocurre un evento con múltiples posibilidades, nuestro universo se divide en diferentes realidades, siguiendo su propia línea de tiempo de eventos.

Para las personas que les gusta leer sobre física, esto puede sonar familiar, ya que existen múltiples enfoques para considerar la existencia de un multiverso, y de acuerdo con tales teorías, cada segundo que pasa aparece un enjambre de universos como se forman burbujas en la espuma cuando las olas del océano rompen en la playa, creando todo de la nada de manera similar a como lo hizo nuestro universo en el momento del Big Bang.

Existe un debate abierto para demostrar o refutar la existencia de este multiverso, por el hecho de que viola algunos de los principios intrínsecos del universo a nivel “macro” que implica la gravedad, que al final pareciese ser uno de los principales colisionadores de posibilidades en una sola realidad. Pero en el nivel “micro” del universo, en el nivel cuántico, donde el estado de espín de un electrón puede ser “arriba” y “abajo” al mismo tiempo, esta teoría aún puede ser cierta.

Alimentando la idea de múltiples realidades, muchas personas se preguntan si estas versiones de nosotros mismos realmente existen, ¿por qué no podemos acceder a ellas de ninguna manera? ¿Por qué, digamos, no podemos experimentar también el resultado de salir una noche en lugar de quedarnos en casa y mirar Netflix? Muchos argumentan que una vez que se produjo esta división de posibilidades, esta queda sellada fuera de nuestra experiencia en este universo, y es que regresando a mi alegoría con las burbujas, incluso cuando dos burbujas pueden tener el mismo tamaño y forma, el contenido interior (aire) es diferente, creando una división por la membrana delgada, que aunque transparente que separa ambos espacios.

Pero ¿en qué punto una acción en este universo puede generar un universo diferente? Si tratamos de explicarlo dentro de un espacio euclidiano (explicado más adelante), en el que un vector se genera desde su fuente, digamos un fotón expulsado de un electrón, y este corre paralelo, en un espacio tridimensional finito, homogéneo, isotrópico, los paralelos geodésicos tenderán a divergir en curvatura negativa. Sin embargo, los resultados señalan que la curvatura de nuestro universo supone positividad, lo que significa que las dos líneas paralelas separadas deben converger. Entonces, ¿por qué estos universos no están contenidos en sí mismos?

Si en este momento te estás preguntando qué carajo acabo de explicar, imaginemos una carrera de caballos en la que dos caballos corren en paralelo, cada uno siguiendo sus respectivos carriles. Cuando los jinetes llegan a la curva, si el externo sigue la curvatura de la pista y el interno sigue de frente sin preocuparse por seguir su carril, ambos chocarán. La deformidad del espacio-tiempo es la responsable del choque de los dos caballos, colisionando los dos carriles.

Ahora, si asumimos, que somos ambos jinetes al mismo tiempo, creados a partir de la decisión dividida, uno que decidió seguir la curvatura de la pista y el otro que decidió seguir corriendo en línea recta, ¿por qué no podemos vernos? ¿O experimentar esa colisión?

Mi teoría personal es que generalmente limitamos nuestro estudio del problema utilizando nuestra experiencia como observadores al considerar que estos eventos ocurren dentro de un Espacio Euclidiano (estándar para el macro universo), que es un espacio geométrico definido en sus ejes por tiempo y espacio, con el tiempo transcurriendo de manera lineal, igualmente para todos (a menos que sea deformado por el acto de la gravedad). En otras palabras, creemos que ambos caballos corren paralelos al mismo tiempo, afectados y limitados por la constante de tiempo, usando la velocidad de causalidad como colisionador de los eventos, pero los físicos han acordado que, a nivel cuántico, la percepción del tiempo para las partículas es diferente—relativa. Las partículas pueden ir y venir en el tiempo, por lo tanto, viven el resultado de la colisión, pero pueden regresar al momento de la decisión dividida. Imagina que en el último momento, antes de comenzar la carrera, en la fracción de segundo que se necesita para disparar el revólver que señala el comienzo de la carrera, el caballo “A”  corre individualmente en su propia línea de tiempo hasta el momento de la colisión porque decidió ir derecho sin girar, pero luego regresa y vuelve a correr la pista hasta el momento del choque, pero decide girar evitando la colisión, todo esto sucede antes de que el caballo “B” comience la carrera. Ambas posibilidades aparecen y se revierten, como burbujas que en lugar de explotar después de aumentar y colisionar, disminuyen hasta desaparecer colapsando sobre sí mismas [1] como si nada hubiera sucedido, manteniendo el equilibrio al interior del universo, sin crear información o energía adicional para su posterior destrucción, además se podría rastrear hacia atrás toda la experiencia cuántica del universo a través de una serie de “historias no contadas” que nadie conocía, y que nos convencemos a nosotros mismos de que no sucedieron, hasta que una escritora como Kate Atkinson nos narra todas diferentes vidas de Úrsula Todd a través de las páginas de Vida Tras Vida.

Entonces, la próxima vez que estés a punto de tomar una decisión importante, ten en tu mente la idea de que quizás otra versión tuya ya exploró la línea alternativa de eventos hasta su conclusión, no sabrás qué vio la otra versión de ti, dado que viajó en el tiempo de regreso al momento de la decisión sin traer información del futuro por no violar las leyes de conservación de la información del universo, por lo que tú tomarás tu decisión como si fuera la primera vez, esperando que sea la correcta.

El problema radica en que para el universo no existe la “decisión correcta”, eso es solo una etiqueta que ponemos a nuestras experiencias como observadores. Esto debido a que el juicio solo ocurre cuando necesitamos ejercer una decisión. Si pudiéramos vivir los siete mil millones de vidas humanas en el planeta al mismo tiempo, no sería bueno o malo, simplemente porque experimentamos todo al mismo tiempo. Por lo tanto, no juzguemos las elecciones de nuestra vida, porque según la física cuántica, lo más probable es que hayamos experimentado todas las versiones de nosotros mismos, incluso si no lo recordamos.

M. Ch. Landa

 

[1] En la jerga de la física, aceptando la existencia de un campo de “inflación” que permitió a nuestro universo expandirse y ganar materia después del Big Bang, para estos nuevos universos, en lugar de un nivel de energía constante y/o creciente en el campo, teniendo un nivel de energía negativo tal vez podría permitir que el tiempo “rebotara” al desequilibrar las fuerzas fundamentales en el universo (gravedad, electromagnetismo, fuerzas nucleares débiles y fuertes) de una manera tan drástica que podría invertir el eje del tiempo y el espacio, como sucede en circunstancias extremas dentro de Hoyos Negros, en el que el Tiempo literalmente nos “atrae”, y el Espacio simplemente “nos sucede”. Este fenómeno podría producir un “Time Crunch” para poner fin a ese Universo, devolviéndolo a su estado basal en el momento de la decisión dividida, contrario a la teoría propuesta de “The Big Crunch” que profetiza el Fin del Universo, en la que la materia se “contraerá” en un solo punto como era antes del Big Bag. El truco aquí es el tiempo en lugar de la materia. Una contracción del tiempo literalmente podría rebobinar el Universo, mientras que la contracción de la materia solo colapsaría al universo en sí mismo, destruyéndolo junto con el tiempo creado.

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