Vandella: ¿De qué trata la novela?

Mi abuelo tuvo una vez el más extraño de los sueños. Se encontró caminando por las calles adoquinadas de una ciudad al anochecer. Los habitantes emergieron de cada puerta, esquina y callejón en total silencio, llevando linternas de aceite delante de ellos para guiar sus pasos. Las calles sombrías se poblaron rápidamente de luces débiles. Cientos. Miles. La multitud se reunió en la plaza del pueblo, donde se unieron a una línea que, hasta donde podía ver mi abuelo, se extendía más allá del horizonte como un río de estrellas. Desconcertado, sin saber qué hacer, mi abuelo se unió a la línea y marchó junto a los peregrinos hacia un destino incierto.

Después de una larga caminata, una mujer vestida con una túnica blanca se acercó a mi abuelo y detuvo su avance. “¿Dónde está tu linterna?” Preguntó la mujer con voz tranquilizadora.

Mi abuelo se salió de la línea. “No tengo una”, dijo, sorprendido al darse cuenta de que de los miles que formaban la fila, él era el único al que le faltaba la linterna.

“Eso es porque aún no es tu momento”, dijo la mujer de ojos brillantes con una sonrisa reconfortante. “Esta es la peregrinación de la Muerte, pero aún no estás listo”. Mi abuelo se dio la vuelta con incredulidad, negándose a aceptar que todos los que lo rodeaban ya estaban muertos. “Tienes que volver de dónde vienes, y en siete días, nos volveremos a encontrar”. La mujer advirtió y mi abuelo regresó, dejando atrás a los peregrinos y sus luces. Mi abuelo caminó sin detenerse hasta que la noche estuvo tan oscura que ya no pudo verse a sí mismo.

Mi abuelo se despertó antes del canto de los gallos, acostado al lado de su esposa, vivo, pero sintiendo frío.

Más tarde ese día, cenando en la mesa, mi abuelo le contó el sueño a su familia. Mi abuela, sus hijos y su hija, quien es ahora mi madre, escucharon su historia con atención. “Me han informado que moriré en una semana”, resolvió mi abuelo, pero nadie lo tomó en serio ya que no padecía ninguna dolencia, y su familia atribuyó esta repentina revelación solo al producto de los sueños, y ajeno a la realidad.

Pero mi abuelo se tomó su sueño tan en serio que al día siguiente comenzó sus preparativos. Redactó su testamento e instruyó a sus hijos mayores sobre cómo lidiar con las cosas cuando él se hubiese ido. Mi abuela se preocupó por su comportamiento, pero fue hasta que mi abuelo desapareció que ella entró en pánico. Ella pensó lo peor, ya que él nunca se había ido de casa sin avisarle, pero en ese entonces, sin el acceso a la tecnología, poco se podía hacer más que esperar.

Después de tres días de ausencia, mi abuelo finalmente regresó a casa. Su familia lo recibió con alegría, pero cuando le preguntaron dónde había estado, la única explicación de mi abuelo fue que se había ido de peregrinaje, preparándose para su partida.

Días después, cuando llegó el fatídico día, mi abuelo se levantó más temprano de lo habitual para un fin de semana, y le pidió a su esposa que preparara el almuerzo antes, ya que quería irse a dormir. Después de comer, mi abuelo se paró frente a una ventana, admirando la vegetación durante un largo tiempo. Mi madre, que en ese momento era una adolescente, se acercó a su padre para comprender qué estaba mirando con tanta atención.

“¿No es hermoso su canto?” Mi abuelo le preguntó a su hija, con los ojos fijos en el follaje del árbol.

“¿Qué?” preguntó mi madre, perpleja.

“Los pájaros”, dijo, pero mi madre no pudo ver ni oír un solo pájaro.

Después de eso, mi abuelo fue al baño y se cayó, como abatido, pero para cuando llegó mi madre, mi abuelo ya estaba muerto.

En medio de su dolor, su familia tuvo que admitir que lo que había dicho mi abuelo resultó ser cierto. Y tuvieron que abrazar la posibilidad de que tal vez mi abuelo si hubiese visitado el más allá en lo que ellos pensaron se trataba de “solo un sueño”, y lo que había presenciado en aquel lugar, lo queramos o no, nos espera a todos.

 

Toda mi vida me ha atraído el enigma de la muerte. Un misterio que nadie ha desentrañado, incluso cuando es el destino ineludible de todos nosotros. La muerte es la última y faltante pieza del rompecabezas que podría dar sentido a la vida que vivimos. Es por lo que, cada vez que mi madre me cuenta la historia que acabo de compartir contigo, mi mente no puede hacer nada más que preguntarse por el mundo más allá de los límites de la vida que describió mi abuelo.

Cuando comencé a escribir y las historias florecieron en mi cabeza, mi deseo de escribir sobre la peregrinación de la Muerte siempre permaneció latente. Finalmente, con mi primera novela, VANDELLA, liberé mi imaginación para explorar cómo podría ser el más allá que visitó a mi abuelo. Creo sinceramente que mi abuelo no logró comunicar todos los detalles minuciosos de su experiencia, y considerando que ha pasado el tiempo desde entonces, no hay forma de que yo llene las piezas que faltan sino con el poder creativo de mi imaginación.

He hecho todo lo posible por capturar la esencia de la experiencia de mi abuelo y he creado un personaje con el propósito de vivirlo. Aquí les comparto la sinopsis del libro, esperando que capte su atención y ahora, conociendo la historia real que alimentó mi deseo de escribir esta historia, también les interesará visitar el más allá a través de los ojos de Maia:

Dejada en orfandad en medio de circunstancias misteriosas y criada por su abuela, Maia cree que ha dejado su trágico pasado atrás. Ahora, siendo una joven soñadora de diecisiete años, Maia anhela encontrar el amor verdadero con su amor platónico de la preparatoria cuando recibe la espantosa noticia de que su Cáncer, que había estado en remisión durante mucho tiempo, ha regresado, no solo para fastidiar sus planes románticos, sino para arruinar toda su vida.

Una noche, durante su estancia en el hospital, Maia recibe la visita de un peculiar joven que le confiesa que está a punto de reclamar el alma de su amada abuela. Pero Maia le ofrece su alma a cambio y se une al atractivo heraldo de la muerte en una odisea hacia el más allá. El vertiginoso viaje lleva a Maia y su cautivador acompañante de un elaborado baile a un viaje en una locomotora de vapor que surca los cielos, a una casa de campo embrujada, al fondo de un lago y otros lugares mágicos. Ambos se enfrentan a obstáculos fuera de este mundo mientras Maia intenta salvar a su único pariente y determinar si hay alguna esperanza para su alma atormentada.

Kind Regards

M. Ch. Landa

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