Sobre el autor

Es este espacio se supone que debo de escribir acerca de mí: quién soy, dónde estudié, cómo me gano la vida, bla, bla, bla…

Pero entonces me pregunté a mi mismo: ¿Por qué? ¿Por qué debería de hacerlo? ¿Y a quién demonios le interesa de cualquier manera?

Así que en vez de eso preferí compartirte algo que leí:

De acuerdo a las investigaciones, nuestro corazón comienza a latir alrededor de la tercera semana de gestación. Desde el primer latido que da nuestro corazón nosotros comenzamos a desear. En ese momento nosotros aún desconocemos que es lo que queremos, debido a que le tomará al cerebro tres semanas más para ser capaz de generar impulsos nerviosos (pensamientos.)

Así que por tres semanas experimentamos el más puro e incondicionado de los deseos, libre de prejuicios y ataduras de la mente.

¿Qué era lo que queríamos en aquellos momentos?

Desconozco  lo que yo quería, pero sí sé, que cualquier cosa que haya sido, yo estaba tan ansioso de experimentarlo que asusté a mi madre moviéndome en su vientre antes de la décima semana.

Yo llegué a este mundo en los tiempos del debut del disco Thriller de Michael Jackson, la develación de la Macintosh de Apple, la reelección de Ronald Reagan, el descubrimiento de los virus del Hepatitis y el SIDA, el primer caso de asesinato documentado de un robot a un humano en los Estados Unidos, la firma del tratado para que el Reino Unido devolviera Hong Kong a China y el estreno de El Regreso del Jedi en cines.

Tiempo de cambios sin lugar a dudas.

Yo soy el último de dos hijos. Yo era el serio, el bien portado en las reuniones familiares, el que paseaba con los adultos en vez de los niños, escuchando, observando, aprendiendo. Por supuesto que disfrutaba los juegos infantiles, pero una de mis orejas siempre estaba en las pláticas de los adultos. Desde corta edad comencé a cuestionar todo, y la gran mayoría de veces esas preguntas nunca salían de mi mente, así que aprendí a respondérmelas a mí mismo.

Ahora como adulto, sigo haciendo lo mismo. Antes eran solamente preguntas tontas, ahora lidio con dilemas como el propósito de la vida y existencia. No tengo todas las respuestas, y nunca las tendré. Pero sí sé que no importa que tan complejas sean las preguntas, debemos lidiar con ellas como si fueran preguntas tontas.

Una vez aprendí que si quieres comprender a la sociedad necesitas verla desde sus extremos opuestos y de ahí figurarse qué es lo que se encuentra en el medio.

Tratándose de nuestras vidas, eso sería antes de nuestro nacimiento y al final de ella. Pero difícilmente podemos recordar lo que hicimos a la edad de tres, pedirles que recuerden cuando estaban en el vientre sería demasiado.

¿Pero qué pasa con nuestra muerte?

¿Podemos visualizar ese momento?

Muchos de ustedes creerán que estoy loco tratando de proyectarlos a ese momento, pero tiene un propósito. Muchas de las personas al filo de la muerte declaran experimentar una claridad de pensamiento, una iluminación, una revelación sobre la vida. De la misma manera los pacientes terminales y sobrevivientes o personas con experiencias cercanas a la muerte se sienten renacidos en la forma que experimentan la vida.

Sé que es un cliché, pero sus respuestas se resume en “Vive cada día como si fuese el último.”

Ahora te pregunto: ¿Qué es lo que harías en este día si supieses que fuese el último de tu vida? ¿Cómo lo vivirías? ¿Cuál sería tu último deseo?

¿Ni una pista?

Como mencioné, desde el primer latido de nuestro corazón hasta el último nuestro espíritu desea, añora, se aferra, sufre por. Ese es el motivo para el cual estamos aquí… para experimentar.

Tu Último Deseo es primero un experimento para mí. Un lugar donde planeo retratar en mis escritos—sí, aunque no parezca me gusta escribir—mis impresiones de la vida desde la perspectiva de los extremos opuestos, donde el deseo sea privado de la lógica. En otras palabras quiero que el deseo cuestione a la lógica, la lógica cuestione al deseo, el deseo cuestione al deseo y la lógica cuestione a la lógica.

¿Tiene acaso esto un uso o propósito?

Quiero creer que entendiendo como ambos funcionan en nuestras vidas nos ayuda a descubrir quien realmente somos y como diferenciarnos de quien creemos que somos, que pensamos que deseamos y lo que realmente deseamos. Esa es la siguiente razón de Tu Último Deseo, espero que estas palabras puedan de alguna manera contribuir en cualquier aspecto de tu vida—sea para entretenimiento, aprendizaje, crítica, burla, etc. Tú di cual, queja o riza valen lo mismo.

Puedo sonar ingenuo esperando que una palabra pueda cambiar algo en este mundo tan complejo. Pero debo compartir contigo que como todos he pasado por dificultades en la vida, y en esos momentos una palabra ha tenido suficiente poder para impulsarme a sobreponerme a la situación. No estoy hablando del poder del consuelo, sino de la acción. Todas nuestras acciones fueron palabras antes de que las realizáramos y fueron pensamientos antes de ser palabras.

Ese es el poder de las palabras.

Y palabras son lo que tengo para ti.

M. Ch. Landa

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