¿Héroe o Tirano?

¿Héroe o Tirano? Una delgada línea divide a los dos, y uno junto al otro puede ser algunas veces el mismo.

Los únicos registros de nuestra existencia en este mundo son los archivos de la historia, pero aún la historia es escrita por el hombre, y la humanidad tiende a ser subjetiva y caprichosa. Muchos de los grandes artistas que el mundo ha conocido, vivieron una vida infame incomprendidos por la sociedad de sus tiempos y murieron en el anonimato, solo para unos siglos después la gente pudiese decir “estábamos equivocados.”

En la antigua Roma considerados por muchos como los pilares de nuestra actual civilización, muchos crímenes atroces fueron cometidos en el nombre del Cesar, pero aún así muchos de las pequeñas tribus se rendían ante el imperio, no por conquista pero por decisión, porque aún bajo control y pagando impuestos y tributos, su vida era mejor bajo la sombra de la gran prostituta. Tal vez, el sueño de Roma aún brilla tan iluminadamente para incentivar las creencias de algunos desconcertados.

A lo largo de los conflictos que el hombre ha padecido, muchas personas se sacrificaron haciendo el trabajo sucio, posando como villanos para los libros de la historia, llevando el pesado sentimiento de culpa sobre sus hombres. Los casos más tristes, ellos lucharon por sus ideales fuera de los registros.

En los años venideros muchas cosas serán dichas a las nuevas generaciones acerca de lo que hicimos, pero ellos deben considerar, los libros de historia solo retratan los grandes eventos, las guerras de la sociedad, pero  nunca las luchas individuales, las peleas confrontadas en silencio, alimentadas por nuestras experiencias, meyas y motivaciones.

La mayoría de nosotros será clasificado como villanos tiranos por nuestras malas acciones, y solo algunos serán considerados héroes o patriotas, justificando los medios por las metas alcanzadas. La verdad es: todos somos criminales, la única diferencia es la gloria de la victoria otorgada por la sociedad.

Las bombas atómicas arrojadas sobre Hiroshima y Nagasaki que pusieron fin a la Segunda Guerra Mundial fueron celebradas como un gran logro—pusieron fin al conflicto más grande que el hombre ha padecido. Pero la verdad yace más allá de ello, por esos bombardeos más gente murió en el largo  plazo que las muertes producidas por los campos de concentración en años. Ellos eras campesinos y gente normal, no soldados, aun cuando su emperador había declarado Guerra Total—una acción en la que la población entera está obligada a pelear al enemigo.

La gente puede creer que esta acción previno más muertes, pero la realidad está muy lejos de ello. Mantener la “Paz” que disfrutamos después del conflicto tuvo un alto costo, de hecho la guerra nunca terminó, solo se transformé en una más siniestra y oscura batalla. La Guerra Fría, ahora tomando lugar en un campo de batalla más sutil, donde todos son soldados sin saberlo. Si en el pasado, el enemigo tenía un rostro bien reconocido—fascismo—ahora no lo tiene. La guerra es extremadamente redituable, y los pobres pelean la guerra de los ricos, por conveniencia.

¿Cómo puede la guerra valer la pena tal sacrificio? Yo no lo sé y la verdad es que nadie lo sabe, ni persona o religión. La única medida que puedo imaginar es el bienestar de nuestros niños, las verdades victimas en nuestros conflictos, quienes fueron involucrados no por decisión, sino por nuestro deseo. Cualquiera que quiera comenzar una revolución debe pensar primero si la meta es lo suficientemente importante para sacrificar a nuestros hijos.

Verdaderamente la humanidad necesita cambios, pero es triste ver como los cambios en la historia son perpetuados por la violencia. Creo que todos deberíamos aprender de nuestro buen amigo Gandhi.

Hermanos y hermanas pelean una guerra diaria, héroes sin nombre que tratan de cambiar las cosas para bien. Nosotros como individuos debemos cambiar  para encausar nuestra sociedad a un mejor final. Somos quien llevamos la de perder, pero aún tenemos una oportunidad, unas cuantas palabras de agradecimiento y reconocimiento a esos soldados sin nombre—no de guerra sino de vida—pueden ayudarlos a cumplir su misión y entendiendo sus esfuerzos, nosotros portaremos nuestros uniformes y nos uniremos a la causa comunitaria—la mayoría de la sveces olvidada por nuestra ambición—que es tan simple como hacer un mejor mundo para todos. ¿Pero seremos capaces de pagar el precio que la paz demanda? ¿Seremos capaces de ser humildes más allá de cualquier interés?

M. Ch. Landa

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver arriba
Copy link
Powered by Social Snap