El Witcher y la Ley de la Sorpresa.

“Tú me darás aquello que ya tienes pero que no lo sabes. Regresaré a Cintra en seis años para ver si el destino ha sido amable conmigo.” Estas son las temibles palabras de Geralt de Rivia, un Witcher, antes de sellar su destino para siempre.

La Ley de la Sorpresa es un juramento recurrente en el mundo ficticio de la exitosa serie de libros The Witcher del novelista polaco Andrzej Sapkowski, primero adaptado con éxito a una serie de videojuegos por el estudio polaco Cd Projekt Red y ahora, a pocos días de su debut en Netflix como serie de acción viva para el 20 de diciembre de 2019, protagonizada por Henry Cavill como el famoso asesino de monstruos. Y por el gran revuelo que ha causado, pareciese mágico—tal como lo describe el juramento—, que The Witcher cobró vida bajo la sombra del destino para sorprender al mundo entero.

La fantasía es considerada como “la facultad de imaginar cosas, especialmente cosas que son imposibles”, y es esa cualidad de romper los límites de la imposibilidad lo que ha llamado la atención del público hacia a las historias que fantasean sobre una realidad diferente que nos puede ayudar a comprender mejor la nuestra.

Presente en una gran variedad de medios, el género de fantasía es considerado como un género “desgastado” hoy en día, por la simple premisa de que después de vampiros, extraterrestres, brujas, elfos, monstruos y dragones hay poco espacio para la invención.

Y ahora la pregunta para muchos es que si después del éxito de la trilogía de películas de El Señor de los Anillos y la serie de televisión Juego de Tronos ¿todavía hay espacio para que El Witcher sea inventivo en el espacio de fantasía de la edad media?

Y la respuesta es SÍ, al menos para mí, pero no es porque invente algo completamente nuevo, sino que, como lo describe La Ley de la Sorpresa, toma algo que ya teníamos, pero que no sabíamos: nuestros mitos.

 

El Poder del Mito.

Geralt de Rivia es un Witcher, que es un ser humano genéticamente modificado que está entrenado en la lucha con espadas y las artes de la magia, con el único objetivo de erradicar a los monstruos. Y por supuesto, cuando eres bueno en algo, nunca lo haces de forma gratuita, por lo que él vaga por el mundo contratando sus servicios como asesino de monstruos. Y es en su itinerancia sin rumbo que Geralt encuentra varios monstruos, algunos familiares, otros que conllevan una extraña semejanza con las historias que escuchamos o leímos de niños. Con historias famosas como La Bella y la Bestia o La Sirenita, por mencionar algunas, Andrzej Sapkowski hace un trabajo maravilloso al revisar cuentos, mitos y leyendas de varias culturas a través de su trabajo de una manera inventiva y elaborada, pero lo más importante, con un enfoque más humano.

La historia de que Bella regresó a casa después de vivir con la Bestia, adinerada, con el dinero compartido por la Bestia, causa que las mujeres en su pueblo se ofrezcan para vivir voluntariamente en el castillo maldito con el monstruo, con la única expectativa de recibir las riquezas al final, suena más como una historia que escuchamos en la vida cotidiana que como una historia producto de la fantasía. Más si agregamos que la Bestia vive en depresión, no por la maldición, sino por su relación codependiente con una fantasma, en otras palabras con su pasado.

Y es esta humanización de los monstruos, y los personajes en general, lo que atrae la cualidad que define el trabajo de Sapkowski, quien desarrolla personajes y situaciones para sus novelas rodeadas de una persistente ambigüedad moral.

 

El Menor de los Males.

George R. R. Martin divirtió a los lectores y espectadores por igual en Una Canción de Fuego y Hielo (Juego de Tronos), con las acciones inesperadas de sus personajes, mostrando las horribles actos que cada uno está dispuesto a tomar para sentarse en el Trono de Hierro. La venganza, la codicia, la lujuria y la búsqueda de poder son las principales motivaciones para los personajes de Westeros, pero en contraste, el mundo Witcher profundiza en la supervivencia, la xenofobia, el destino y el sacrificio, en forma del precio a pagar por cada decisión tomada. En el mundo de The Witcher no existe una distinción clara entre el bien o el mal, sino que representa una colección de personajes con defectos que enfrentan dilemas morales, en los que el lector tiene la última palabra sobre el juicio de la acción tomada.

El personaje de Sapkowski, Geralt de Rivia, recorre el mundo tratando de resolver los problemas que enfrenta, adoptando el enfoque de “el menor de los males.” Pero a medida que la historia se desarrolla frente al lector, se hace evidente que, como en la vida real, esta filosofía no siempre traerá el mejor resultado. La historia de Geralt de Rivia no se trata de conquistar o derrotar a un enemigo, sino de la redención por la confrontación contra uno mismo. En su odisea, El Witcher guardará su espada de plata forjada para matar monstruos, a favor de empuñar su espada de hierro, forjada para luchar contra los hombres, forzándolo para que él, como un marginado que permaneció siempre como espectador, actúe para matar al monstruo que se lleva dentro.

 

En resumen, la historia increíblemente elaborada de Sapkowski se basa en el folklore y nos presenta la fantasía más desafiante moralmente hablando, que desdibuja la línea entre hombres y monstruos, haciéndonos cuestionar si un Witcher realmente necesita sus dos espadas para hacer su trabajo.

O si no hay necesidad, ya que los hombres se convierten en monstruos al final.

M. Ch. Landa

PD. Te invito a leer los libros, jugar los video juegos y ver la serie de televisión. Espero sinceramente que Netflix haga una gran adaptación del material fuente. Se lo merece.

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