El Segundo Paso

La gente dice que el primer paso es siempre el más difícil. Expertos emprendedores y oradores motivacionales rodean el primer paso con un halo de misticismo como “rompe barreras”, como medio para “superar el miedo al fracaso” o para dar “el salto de fe” hacia el territorio inexplorado que nuestro corazón anhela tan apasionadamente.

Ya sea que sea un emprendedor indeciso o una persona que intenta establecer una nueva dirección en su vida, no podemos negar la relevancia de ese primer paso que pone todo en marcha. Sin embargo, a pesar de la importancia que transmite el primer paso, no veo que la gente se preocupe por el “segundo” paso. ¿Cuál es el segundo paso? ¿Es importante? ¿Podría ser más relevante que el primero?

Psicológicamente, el primer paso es un acto de valentía, un enfrentamiento a nuestras ideas preconcebidas, un desafío para abandonar nuestra zona de confort y ser puestos a prueba en un entorno nuevo y desconocido. El primer paso es una confrontación con nuestros miedos. El miedo al fracaso y el miedo al juicio (externo e interno). El primer paso consiste en aprender con la experimentación basada en el éxito y el fracaso, para descubrir qué parte es tierra firme cuando “probamos la profundidad de las aguas”. El inversionista estadounidense y magnate de los negocios, Warren Buffett, dijo una vez: “No pruebes la profundidad del río con los dos pies”, como una alegoría de ese mítico “primer paso”, como un consejo para permanecer en tierra firme hasta que hayamos despejado, o al menos reducido la incertidumbre.

Pero eso pone destaca un problema del “primer paso” del que no todo el mundo parece ser consciente: el primer paso no nos ha llevado a ninguna parte. Aunque hayamos dado el primer paso, seguimos en el mismo lugar, anclados con un pie al pasado, a la comodidad de nuestro estado anterior. Sí, hemos roto la inercia que nos provocaba el miedo que nos mantenía inmóviles, hemos creado movimiento, pero si somos incapaces de correr el riesgo de dar ese segundo paso, el miedo a perder el equilibrio y caer nos obligará a volver a nuestro status quo.

No me malinterpreten aquí, no estoy diciendo que uno deba de apresurarse a correr riesgos sin una evaluación adecuada, sino mi intención es resaltar la relevancia del segundo paso.

El segundo paso es una reafirmación, una ratificación del camino que hemos seleccionado. Es el ímpetu lo que finalmente nos sacará de nuestro estado inicial. Si el primer paso lo da nuestro cerebro inconsciente en búsqueda de nuestra pasión, el segundo paso lo da nuestro cerebro consciente, el lado izquierdo, el lado lógico, que reafirma nuestros deseos con una acción concisa hacia una meta. Un segundo paso firme nos ayudará a mantener el equilibrio como cuando andamos en bicicleta, necesitamos pedalear por segunda vez para crear el ritmo necesario para perpetuar el movimiento hacia adelante y superar la gravedad que intentará tirarnos al suelo. Y esa magia del movimiento es creada por ese simple “segundo paso”.

Sería difícil argumentar que el “primer paso” no es el más difícil, por lo que muchos podrían considerarlo el “más importante”. Sin embargo, veo que la mayoría de la gente no falla en dar el primer paso, sino durante el “maratón de en medio” que se interpone entre nosotros y nuestro objetivo. Y es por eso por lo que ese “segundo paso” es tan relevante, porque representa más a los retos a los que nos enfrentaremos durante aquel maratón. Acabo de hablar de cómo el segundo paso encarna la “reafirmación”, y mientras afrontamos el maratón, lo más importante que debemos hacer es perseverar. Y por cada momento de fragilidad que experimentemos, necesitaremos reafirmar constantemente nuestras intenciones como lo hicimos durante ese “segundo paso”.

El “segundo paso” puede que no sea el más difícil ni el más importante, pero es sin duda el más crucial para nuestro éxito a largo plazo.

Entonces, para todos ustedes que están dudando en dar ese segundo paso para perseguir sus sueños, les digo: no vacilen, que, para completar un maratón, solo necesitan dominar dos pasos y repetirlos sin cesar desde su zona de confort hasta que lleguen a su meta.

M. Ch. Landa

PD. Felices caminatas 🙂

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