El Complejo de Lucy

Semanas atrás una amiga me invitó a ver Lucy (2014) una película protagonizada por Scarlett Johansson y Morgan Freeman, y dirigida y producida por Luc Besson. Aunque yo soy fan de la filmografía temprana de Besson como Le Dernier Combat (1983), Leon (1994) y Le Grand Bleu (1988), yo me sentía escéptico para asistir, debido a la más reciente y desilusionante trabajo de Besson y las terribles críticas de la película que circulaban en internet. Finalmente terminamos asistiendo al cine de cualquier manera.

La cinta es una película sobre cargada de acción al estilo de los últimos trabajos del director que explota la no infundada premisa de la “capacidad oculta en el cerebro.” Desde mi punto de vista la película está plagada con sinécdoques tontas de la acción interactuando con pietaje de la vida salvaje, que en vez de producir un nuevo entendimiento de la escena, solo actuaban como un pleonasmo interrumpiendo la continuidad de la película. De cualquier manera sé que Luc no va a leer (o importarle) sobre mi percepción cinematográfica, así que brinquémonos el análisis cinematográfico.

Con respecto a la historia, Lucy es raptada por una malas personas y usada como mula, para transportar una nueva droga que incrementa la capacidad del cerebro. Usando el poder concedido por la droga, Lucy logra escapar de su cautiverio y su principal objetivo por el resto del filme es recuperar los paquetes depositados en las otras mulas para salvarlos… diez minutos después logra su cometido con la ayuda de sus nuevas habilidades adquiridas. El problema es que esto sucede cerca de la mitad de la película. Así que hablando en términos de contar historias, si el personaje no tiene un propósito, no tiene sentido de existir.

Creo que este es el punto donde la película me perdió. Y de este punto en adelante pierde el hilo y debraya sin sentido hasta el punto donde el personaje se termina convirtiendo en una memoria USB al final de la película. Juzgando la película en base al arquetipo de Heroína, la película falla terriblemente.

Semanas después me encontraba conectando pensamientos diversos y Lucy vino a mi mente, pero esta vez la juzgué de la manera opuesta. ¿Qué tal que Lucy en vez de ser la heroína, era la villana? ¿La antagonista?

Esta es una idea loca pero reflexiona al respecto: Cuando Lucy salva a las otras mulas, ella pudo haberse marchado a casa y tener una vida tranquila. En vez de esto, ella modifica su meta, y su objetivo se convirtió en devorar toda la droga por si misma en el acto más egoísta que la historia del cine ha visto—aun considerando Trainspotting para aquellos adictos a las películas de drogadictos. (Siguiendo las reglas establecidas por la película) ¿Por qué no permitir que la humanidad incremente su capacidad cerebral en un 1%, cuando ella puede comérsela toda e incrementar su capacidad al 100%?

El líder de la pandilla Coreana—etiquetado como el tipo malo—su único deseo era compartir la droga (conocimiento) con la gente y cobrar por el—una empresa justa—, pero es detenida por los deseos egoístas de la antagonista, Lucy, y las autoridades manipuladas (policías). ¿Hace sentido ahora?

La mayoría de la gente debatirá que Lucy “se sacrificó” por la ciencia (o al menos era la intención de retratar eso por parte de los realizadores), pero yo pregunto, ¿con qué propósito?

La piedra angular de la historia en la película es cuando Lucy con sus poderes recientemente adquiridos puede viajar en espacio y tiempo y es capaz de presentarse ante “Lucy” la Australopitecos Afarensis, la icónica primer mujer en nuestro árbol genealógico, y decir—figuradamente—“Yo soy tu Dios”

Ese es el punto en el que el circulo se completa.

¿Por qué?

Al principio de la cinta, el granuja relacionado románticamente con el personaje principal, convence a Lucy de hacer el trato—entregar la droga sin saberlo—y para convencerla, el menciona que vió a la primera “Lucy” (retratada como una horrible mujer que parece más simio) en el museo. Obviamente la correlación la indigna, porque ella no se encuentra relacionada con esa horrible bestia.

Esta es la manera en que la película lidia con su egoísta búsqueda de probarse así mismo mejor que todos, hasta el punto de convertirse en el Dios de aquello que ella odia tanto de su personalidad.

Esto es lo que yo llamo El Complejo de Lucy: El deseo de la humanidad de moldearse a la imagen el Dios que veneramos—o por lo menos de la imagen que creemos que tiene—enajenándonos de quien realmente somos.

He dicho muchas veces que como humanos tenemos el poder de ser Dioses, porque compartimos de manera colectiva el proceso de la creación, pero el problema es la imagen que tenemos de Dios.

La gran mayoría de la gente cree en la figura divina viviendo en el lugar paradisiaco que contempla la creación con presencia omnisciente y poder. Pero ellos no pueden explicar cómo su voluntad se manifiesta en nuestras vidas cotidianas, y tienen problemas explicando por qué su Dios no estaba presente en el momento de vicisitud. Si tu fusionas esas dos perspectivas tenemos un Dios omnipresente pero inactivo.

Entonces digo a la gente, “¿Por qué preocuparte? Ve y se feliz, ya eres un Dios ahora,” Y ellos responden: “A que te refieres?” Y yo digo: “Siéntate en el confort de tu casa, creada y decorada a tu voluntad—tu paraíso personal—viendo al televisor que te permite omnipresencia para completar el mundo entero y el universo y permanecer inactivo sin importar lo que la pantalla te presente. Tú debes ser un Dios, al menos el Dios en el que crees, el Dios que has creado.”

Esto provee el fundamento para la siguiente pregunta que propone El Complejo Lucy:  ¿Acaso es el humano el que está hecho a la imagen y semejanza de Dios? ¿O es que nosotros creamos la imagen de Dios y después tratamos de forzarnos a encajar en esa imagen divina pero incompleta?

En la película, cuando Lucy gana omnipresencia, ella se sienta en una silla cambiando canales que le permiten viajar en el tiempo (justo como lo hacemos viendo TV), pero ella era pasiva, inactiva, solo contemplando… ella no cambió nada, no transformó vidas, ni siquiera la gente cercana a ella (existe una escena donde habla con su madre.) Su más grande logro fue el ser almacenada en un USB de 16 gigabytes como conocimiento esperando sobrevivir el paso del tiempo y de alguna manera—nadie lo sabe—ser útil… esta es la razón por la que la película falla realmente.

¿Cuál es la imagen de lo que nos queremos convertir? ¿Es realmente la del Dios que veneramos?

¿Estas planeando en buscar la respuesta a esas preguntas, o permanecerás en tu sofá contemplando la creación inactivamente el día entero?

 M. Ch. Landa

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