Diezmado

Fue durante el furor de la copa del mundo que por primera vez leí la noticia de que Médicins Sans Frontiers (Médicos sin fronteras) llamaban por la atención internacional para contener el nuevo brote de Ébola. Pero los medios consideraron que las noticias sobre la copa del mundo tenían prioridad. Después de todo, el futbol significa dinero, y el Ébola se monetiza hasta que se convierte en pandemia—cuando súbitamente todos se preocupan por la salud y demandan una cura.

El día de hoy (8 de agosto) el público está preocupado por la llegada del primer paciente infectado de Ebola a Atlanta, y sugieren escenarios apocalípticos sobre la situación.  

¿Puede una enfermedad como el Ébola eliminar por completo a la raza humana? Lo dudo. El humano es tan complejo que desarrollará los medios para adaptarse. ¿Debemos estar preocupados? Considero que debemos mirar más allá y entender lo que una epidemia como esta significa.

Desde un punto de vista un escenario pandémico puede ser considerado un Diezmado.

Diezmado es una palabra que se deriva del latín que significa “remover un décimo” y era una forma de disciplina militar usada por los comandante romanos para castigar a soldados  culpables de penas de ofensas capitales tales como amotinamiento o deserción (Wikipedia, 2014.)

¿Por qué habríamos de ser disciplinados o castigados?

Por nuestra forma de vida, ¿Quizás?

No quiero ser mal interpretado como uno de los entusiastas apocalípticos, porque como lo declara la definición de arriba, considero que son los humanos quienes castigan a otros humanos.

He aprendido que la gente se preocupa y participa activamente para resolver los problemas hasta el punto que esta fuera de control. Y que rara vez se preocupa por los problemas cuando son pequeños y controlables, o aún peor, no busca por los precursores de los problemas.

Este comportamiento pasivo es comprobado en fumadores empedernidos o gente con problemas de obesidad que padecen diabetes que portan cubre bocas preocupados por contraer Influenza A (H1N1) y se lo quitan para fumar o para devorar una bolsa gigante de Cheetos.

Los grandes problemas son el resultado acumulativo de los pequeños problemas, al igual que una bacteria o virus infectan un cuerpo multiplicándose una a la vez.

¿Cuáles son los pequeños problemas que vienen a atormentarnos en el caso de las epidemias? La sobre-población de la tierra, que la transformamos—para mal—destruyendo las defensas naturales contra los virus y bacterias (los hongos los controlan dentro del ecosistema… si existen.) Modificamos la estructura de nuestro ADN (lo que era maligno ahora es inofensivo,  pero lo que antes era inofensivo ahora es letal, el diabetes es un ejemplo.) Muchos de estos cambios han pasado por decisión y otros por permitirlos.

Desde el punto de vista filosófico, estas enfermedades son los síntomas de nuestra especie y planeta enfermos. Pero desde el punto de vista evolucionista, solo estamos luchando por adaptarnos. La pregunta aquí es si dentro del paradigma Darwiniano, ¿escogeremos castigarnos a nosotros mismos por adaptar nuestros cuerpos a las transformaciones que hacemos a nuestro ecosistema, o adaptar nuestras mentes a no necesitar tales transformaciones y celebrar nuestra relación simbiótica con el sistema?

La carrera por la adaptación en los humanos ya no es sobrevivir a los elementos, sino sobrevivir a la intervención del hombre mismo.

Hace muchos años, mi pediatra me dio una lección invaluable: “prevención es la mejor medicina.”

Pero, ¿Podemos prevenir el dañarnos a nosotros mismos?

M. Ch. Landa

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver arriba
Copy link