¿Cuál es la habilidad más relevante para sobrevivir en el futuro?

El futuro es ahora. Tal vez no sea el futuro que imaginamos con los autos voladores, pero cuando lo miramos desde la perspectiva de que “el 90% de los datos del mundo se han creado en los últimos dos años” y que, según el informe DOMO de 2018, “más de 2.5 quintillones bytes de datos se crean todos los días”, no podemos negar que vivimos en el futuro. Un futuro de información.

Cada vez que les digo a mis amigos que me preocupa la cantidad de “basura digital” que generamos, se ríen de mí, y tal vez todos lo hagan. Entiendo su razonamiento, considerando que la basura digital no contamina el medio ambiente y no causa daño como con la basura física … ¿o sí?

Los humanos somos imprudentes por naturaleza. Colectivamente, hacemos un nuevo descubrimiento y antes de pensar en el impacto a largo plazo de este, lo explotamos, deslumbrados por su novedad. Al igual que sucedió con el petróleo y sus derivados, que ahora literalmente forman parte integral de nosotros como micro plásticos incrustados en nuestro cuerpo. Y eso sucedió porque pensamos que el plástico no era un problema hasta que estábamos literalmente nadando en él.

La gente dirá que la basura digital no es un problema hasta que, literalmente, nademos en la información considerada como basura. Ahora, aquí hay una pregunta: ¿Cuántos de los 2,5 trillones de bytes de datos creados cada día creen que realmente se necesita?

Me gustaría ser optimista y pensar que la mayor parte, pero luego me desplazo por cualquier red social e identifico todos los prejuicios, las tendencias, la propaganda, la distorsión y la desinformación que plaga el internet y que los usuarios comparten una y otra vez, y me pregunto, ¿dónde está la habilidad del Pensamiento Crítico?

A juzgar por el discurso social actual, el pensamiento crítico está muerto (tan muerto como Sócrates, la primera persona registrada que lo empleó). Ahora vivimos en la era del pensamiento dicotómico, en la que todo es blanco y negro, correcto o incorrecto, sin espacio para las tonalidades de gris y donde la Cultura de la Cancelación impera.

Durante milenios, como humanidad, luchamos por lograr la democracia, y en las últimas décadas por la democratización de la información, que pensamos que nos conduciría a la tan codiciada utopía, solo para descubrir, que la información por sí sola, es inútil. Y no solo inútil, puede ser dañina, porque la información es poder en manos de quienes saben cómo manejarla, para someter a quienes no lo desconocen.

Veo gente más preocupada por incluir “Vlogging” en los planes de estudio de las escuelas que por la epistemología (la rama de la filosofía que se ocupa del estudio del conocimiento). Nuestra sociedad está más preocupada por convertirse en un “influencer” en redes sociales que por ser responsable de lo que van a comunicar y a quién van a influir. Solo para terminar convirtiéndose en los influencers que cuestionan la redondez de la tierra y refuerzan las teorías de la conspiración.

Como trabajadores (el resto de nosotros que no ganamos dinero como “influencers”), muchos de nosotros nos hemos preocupado de que nuestros trabajos sean reemplazados por robots o automatización. Sin embargo, el juicio y la toma de decisiones (pilares o pensamiento crítico) se enumeran como parte de las habilidades que no serían reemplazables en el futuro previsible, porque incluso cuando la tecnología puede ser mejor en cálculos y diagnósticos, dependería de los humanos lidiar con el lado subjetivo del análisis de datos. Sin embargo, las habilidades críticas se enlistan menos hoy en día en las descripciones de puestos porque los departamentos de recursos humanos las dan por sentado. Pero ¿está realmente el pensamiento crítico dentro del conjunto de habilidades de la gran mayoría de nosotros?

Ahora que el término “Woke” ha resurgido como una cultura para crear conciencia de los problemas relacionados con la justicia social y la justicia racial, como en la época de Abraham Lincoln, cultivando el movimiento “despierto”. Creo que el término no debe usarse como la espada de dos filos para imponer la corrección política, sino para ampliar el espectro del significado de estar despierto, ser consciente, escéptico, imparcial, autodirigido, auto disciplinado y autocorrectivo en la búsqueda de encontrar los hechos y analizar los datos para generar nuestro propio juicio en todos los aspectos de la vida.

Creo sinceramente que, si estamos completamente “despiertos” y conscientes de nuestra ignorancia y la enfocamos en aprender en lugar de confrontarnos sin pensar con los demás, podríamos como sociedad superar el egocentrismo y el etnocentrismo.

Y también creo que el Pensamiento Crítico no es la habilidad del futuro, sino del presente, como medio para forjar un futuro mejor para las generaciones venideras.

Utilizar el pensamiento crítico en nuestra vida cotidiana, que es la base para convertirse en filósofo, debería ser algo aspiracional para todos los seres humanos. O, en palabras del filósofo estoico Epicteto, “así es como Sócrates se realizaba así mismo, al no prestar atención a nada más que a la razón en todo lo que encontraba. Y tú, aunque todavía no eres Sócrates, deberías vivir como alguien que al menos quiere ser Sócrates”.

M. Ch. Landa

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