Barbarie Mexicana

El mundo está pasando por tiempos turbulentos. La guerra ruso-ucraniana preocupó al mundo entero, temeroso de que este conflicto pudiera convertirse en la Tercera Guerra Mundial. Las imágenes retratadas por los medios de comunicación de civiles heridos que sufren las secuelas de los bombardeos son realmente descorazonadoras. Como mexicano, estaba desconsolado y profundamente preocupado por la posibilidad de que este conflicto armado pudiera empujar a nuestra civilización ochenta años hacia el pasado, para sufrir un derramamiento de sangre en una escala que solo presenciaron nuestros difuntos abuelos y antepasados. A medida que pasan los días y el conflicto no llega a una resolución pacífica, me temo lo peor.

Desgraciadamente ayer fui arrastrado violentamente al pasado, no por ochenta años sino por lo menos por medio milenio, y no teniendo esta vez como escenario a Europa, sino a mi tierra.

El 5 de marzo de 2022 se llevó a cabo un partido de fútbol en la ciudad de Querétaro, entre dos equipos: “Atlas” de la ciudad de Guadalajara y los “Gallos Blancos” de la ciudad de Querétaro. Incluso antes de que pudiera concluir el partido, estalló la violencia. Aficionados del equipo de Querétaro atacaron al equipo contrario. No podría describir las espantosas imágenes como algo más que barbárico. Los videos compartidos en las redes sociales muestran a los fanáticos golpeando violentamente a sus rivales ya inconscientes en el suelo, desnudándolos y ridiculizándolos. Las cifras preliminares especulan que el número de muertos podría llegar a veinte y el número de heridos es de varias decenas, incluso cien, esto incluye familias y niños. Un espectáculo barbárico de los que no se habían visto desde los tiempos de la conquista española.

El evento de ayer realmente me dejó sin palabras y profundamente alarmado por el tejido social podrido y el futuro de México.

Como mexicanos, nos encanta culpar a los demás. Es casi un deporte para nosotros. Atribuimos el subdesarrollo de nuestro país a la conquista española o a la influencia del gobierno yanqui. Culpamos a nuestros políticos o al crimen organizado de todo lo malo que sucede, como si esos individuos fueran de otra nacionalidad. Como si fueran extranjeros, intrusos o invasores. No podemos reconocer que todos ellos son efectivamente mexicanos, y ese mismo político o delincuente que tanto aborrecemos, muchas veces terminan siendo nuestros conocidos, amigos, o peor aún, nuestra propia familia.

Hablemos claro. Los “fanáticos” que aparecen en el video golpeando a otros seres humanos sin el menor rastro de empatía o remordimiento, tienen un nombre, son psicópatas (sociópatas al menos). El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales define esta conducta como Trastorno Antisocial de la Personalidad (ASPD por sus siglas en inglés), y su forma más grave se denomina psicopatía. “Psicópata” es alguien cuyas acciones hirientes hacia los demás tienden a reflejar cálculo, manipulación y astucia; también tienden a no sentir emociones e imitar (en lugar de experimentar) la empatía por los demás. Estamos hablando de personas de corazón frío, incapaces de ponerse en los zapatos de otro, incluso cuando el otro está bajo un terrible sufrimiento o al borde de la muerte.

Tenemos psicópatas y sociópatas entre nosotros. Gente como estos delincuentes que, después de cometer sus delitos, volverán al tranquilo consuelo de sus familiares y amigos. No experimentarán remordimientos, despreocupados del alcance de la ley, viviendo en un país con un sistema judicial inútil y corrupto y sin enfrentar la condena de su círculo íntimo de familiares y amigos, quienes no los harán responsables de sus crímenes, y este despreciable suceso acabará convirtiéndose en solo una anécdota de la que presumir en los años venideros.

Los mexicanos somos responsables de lo que sucede dentro de nuestro país. Puede parecer imposible cambiar el gobierno o las leyes, pero como sociedad civil aún tenemos un arma poderosa: el repudio.

Entonces, llamo a mis hermanos y hermanas mexicanos a repudiar a los criminales. Incluso si son tus amigos o familiares. Los llamo a no condonar a los dueños del equipo y estadio, gobierno y policía que permitieron (abriendo las puertas y permitiéndoles entrar al estadio con armas) que esto suceda. ¡Los llamo a ustedes si no se cancela el torneo de fútbol y no se prohíbe el equipo responsable, y la FIFA no elimina la participación de México en Qatar y la sede de la Copa Mundial 2026, no vean y no asistan a los juegos!

Porque si ven o asisten a los juegos, se harán de la vista gorda ante los delitos, tal como nos quejamos a diario de nuestros funcionarios.

El poder de cambiar las cosas está en nuestras manos. Dejemos de poner excusas y cambiemos nuestra realidad a menos que este sea el futuro que quieras para ti y los tuyos.

M. Ch. Landa

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YOUR LAST DESIRE
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